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octubre 17, 2009 / Mons. Oscar Sarlinga

FESTIVIDADES PATRONALES SANTA TERESA DE JESÚS – DE GARÍN

EXTRACTOS DE LA HOMILÍA DE MONS. OSCAR SARLINGA

En la festividad de Santa Teresa de Jesús Parroquia de Santa Teresa de Jesús Ciudad de Garín

Luego de saludar a los sacerdotes, P. Francisco, DJ, cura párroco, Padre Salatiel DJ, administrador parroquial de Jesús Misericordioso, P. Joaquín DJ, cura párroco de Nuestra Señora de Luján y Santos Apóstoles Pedro y Pablo (Campana) y canciller, diáconos, hermanos y hermanas de sendos institutos religiosos, y a las autoridades civiles presentes, a saber:

Sr. Delegado Municipal de Garín, Jorge Caballero
Sra. concejal Mónica Bono
Sr. Delegado de «24 de febrero», Victor Maldonado
Sr. presidente del consejo escolar José Luis Fabro
el director de defensa civil Comandante Adrian Peralta (jefe de bomberos de Garin) y los bomberos de Garin que van a estar colaborando

El Sr. Obispo tuvo una homilía de la que podemos extractar, sin que sea textual, algunos párrafos salientes:

APSECTOS INTERESANTES DE LA HISTORIA DE GARÍN

Luego de mencionar que «la historia es maestra de la vida» recordó Mons. Oscar Sarlinga algunos momentos fundacionales o importantes de la historia de la hoy pujante ciudad de Garín. En el año 1582 Don Juan de Garay, fundador de la Ciudad de Buenos Aires, hace merced de una fracción de tierra denominada “Isla de Escobar”, sobre el camino a Santa Fe y con frente al Río Lujan a Don Alonso de Escobar, primer Regidor de la Ciudad de Buenos Aires, y de esta adjudicación resultaron favorecidos integrantes de la expedición con solares mas lejanos de los que hoy constituye la Ciudad de Belén de Escobar. Y así, al francés Cheni Bélier se le hace entrega de casi la totalidad de las tierras que hoy conforman la Ciudad de Garín. A Estanislao Garín, Núñez y otros les fueron adjudicadas fracciones de mucha menor extensión.

Así pues, el origen del nombre de la Ciudad de Garín proviene de la propiedad de la familia homónima, la cual poseía su rancho lindero al arroyo y los que pescaban y se bañaban en él decían que lo hacían en el arroyo de Garín. Los organismos oficiales de la Provincia de Buenos Aires al realizar los trabajos de catastro por primera vez, lo denominaron con el mismo nombre que naturalmente había tomado. Y el hecho de que las tierras donde se construyó la estación del ferrocarril pertenecieran a la misma familia, hizo que se le pusiera el nombre de Garín.

De tal modo, la Ciudad lleva el apellido de uno de sus primeros pobladores; el nombre que se originó en el arroyo, eximió a esta Ciudad de los sorteos que realizaban las autoridades del ferrocarril para aquellos casos en que los solares en que construían la estación o la zona que iba a atender el servicio carecía de antecedentes para fijar el correspondiente nombre.


LA ACTUAL PARROQUIA DE SANTA TERESA DE JESÚS

Ya en el año 1911, el Doctor Luis Manzone y su esposa Doña Teresa Fierro de Manzone donan el solar y el edificio de la Capilla Santa Teresa. Su constructor un vecino de San Isidro Don Adolfo Travaglini. Los esposos Manzone también eran de esa Ciudad.

La inauguración de la Capilla Santa Teresa, Patrona de Garín, se realiza el 15 de octubre de 1911 y fueron padrinos de la ceremonia Don Luis Cafferata y la Señora Teresa Pierro de Manzone. El Señor Cafferata presidía en ese entonces la Comisión Pro-Templo. Se destacó especialmente ese día los trabajos realizados por Doña Cristina Blasco en la preparación e instalación del correspondiente altar.

Se registra la llegada de Monseñor Don Francisco Alberti, como así también la concurrencia de invitados especiales. Estuvieron presentes también el Señor Senador Don Tomás Márquez y el Intendente del Pilar Don Aquilino Márquez.

En esos tiempos la Capilla Santa Teresa de Garín era atendida por la Parroquia de Escobar, recordándose al Párroco Paulino; en un lapso muy breve estuvo directamente en Garin el Padre Di Yorio y al ausentarse este, .lo hacia el Reverendo Padre Bertolotti de Escobar; también prestaban su colaboración los Sacerdotes del Colegio San Vicente de Paul de la misma Ciudad. En 1939, en el mes de agosto por iniciativa de Doña Pilar Muñoz de Pérez, durante la responsabilidad en la Comisión de Doña Ángela Castellano de Bourdet se construyó en mampostería el frente de la entrada reemplazándose así el antiguo alambrado. Después estuvo al frente de la Capilla el Reverendo Padre Salles y también fue atendida por Sacerdotes de la Fundación Lo reto de Benavides.

El O de mayo de 1959 llega a Garín como Capellán de la Capilla Santa Teresa el Presbítero Pedro Alberto Perna, recordado aún hoy en estas regiones. De inmediato se proyectan modificaciones en el edificio y se da comiendo a las obras del Salón Parroquial. Se amplia la Iglesia construyéndose las naves laterales y se planifica para construir la casa habitación del Párroco en el lote lindero.

El 1 de octubre de 1.961 por Decreto del Señor Obispo de San Isidro Mons. Antonio Aguirre, la Capilla es elevada al rango de Parroquia y el 22 de octubre del mismo año Monseñor Aguirre pone en funciones en la misma como primer Párroco al Reverendo Padre Pedro Alberto Perna. La Jurisdicción Parroquial comprendía a Garín, Ingeniero Maschwitz y Benavídez (hoy en la diócesis de San Isidro)

El 4 de julio de 1976 Su Santidad Pablo VI crea la nueva Diócesis, la nuestra, con el nombre de Zárate-Campana, haciéndose cargo el Sr. Obispo Mons. Alfredo Expósito, y esta parroquia, con excepción de la mencionada Benavídez pasa a formar parte de ella. El curato del padre Agustín Arévalo fue un servicio pastoral de numerosos años, con crecimiento de la feligresía, y luego de su dimisión por razones de edad, un año después de la llegada como Obispo diocesano de quien habla (el 18 de febrero de 2006 fue mi toma de posesión), encomendé la parroquia a religiosos, en persona del Instituto de los Discípulos de Jesús y de San Juan Bautista, cuyos sacerdotes tienen la carga pastoral de Santa Teresa de Jesús y de Jesús Misericordioso, la segunda parroquia de Garín, cuyo templo fue inaugurado y consagrado por el Sr. Nuncio Apostólico, a invitación de este Obispo, en el año de 2007.

Santa Teresa de Jesús, Nuestra Patrona, Virgen y Doctora de la Iglesia (1515-1582)

“En la cruz está la gloria, Y el honor, Y en el padecer dolor, Vida y consuelo, Y el camino más seguro para el cielo”, nos dejó como enseñanza esta Santa, junto con la devoción fervorosa por la Persona Divina-Amor, el Espíritu Santo.

Santa Teresa, Reformadora del Carmelo, Madre de las Carmelitas Descalzas y de los Carmelitas Descalzos; “mater spiritualium” (título debajo de su estatua en la basílica vaticana); patrona de los escritores católicos y Doctora de la Iglesia (1970): fue la primera mujer, que junto a Santa Catalina de Sena recibe este título, conferido por el Papa Pablo VI.

Teresa nació en Ávila, España, el 28 de marzo de 1515. Su nombre, Teresa de Cepeda y Ahumada, hija de Alonso Sánchez de Cepeda y Beatriz Dávila Ahumada. En su casa eran 12 hijos. Tres del primer matrimonio de Don Alonso y nueve del segundo, entre estos últimos, Teresa. Escribe en su autobiografía: “Por la gracia de Dios, todos mis hermanos y medios hermanos se asemejaban en la virtud a mis buenos padres, menos yo”[1]. La mamá de Teresa murió cuando la joven tenía apenas 14 años. Ella misma cuenta en su autobiografía: “Cuando empecé a caer en la cuenta de la pérdida tan grande que había tenido, comencé a entristecerme sobremanera. Entonces me arrodillé delante de una imagen de la Santísima Virgen y le rogué con muchas lágrimas que me aceptara como hija suya y que quisiera ser Ella mi madre en adelante. Y lo ha hecho maravillosamente bien”.

Con el correr del tiempo y de su itinerario de vida, Teresa tuvo el buen consejo de un director espiritual: un padre jesuita le recomendó que para orar con más amor y fervor eligiera como “maestro de oración” al Espíritu Santo y que rezara cada día el Himno “Ven Creador Espíritu”[2].

San Pedro Alcántara, uno de los santos más famosos de ese tiempo, después de conversar con la famosa carmelita, declaró que el Espíritu de Dios guiaba a Teresa. Según la tradición piadosa, esta Santa tuvo la transverberación, palabra que significa que su corazón fue atravesado y sufrió una gran herida. Dice ella: “Vi un ángel que venía del tronco de Dios, con una espada de oro que ardía al rojo vivo como una brasa encendida, y clavó esa espada en mi corazón. Desde ese momento sentí en mi alma el más grande amor a Dios”.

Desde entonces para Teresa ya no hay sino un solo motivo para vivir: demostrar a Dios con obras, palabras, sufrimientos y pensamientos que lo ama con todo su corazón. Y obtener que otros lo amen también[3].

Por orden expresa de sus superiores Santa Teresa escribió unas obras que se han hecho famosas. Su autobiografía titulada “El libro de la vida”; “El libro de las Moradas” o Castillo interior; texto importantísimo para poder llegar a la vida mística. Y “Las fundaciones: o historia de cómo fue creciendo su comunidad.

Santa Teresa murió el 4 de octubre de 1582 y la enterraron al día siguiente, el 15 de octubre. ¿Por qué esto? Porque en ese día empezó a regir el cambio del calendario, cuando el Papa añadió 10 días al almanaque para corregir un error de cálculo en el mismo que llevaba arrastrándose ya por años.

El Santo Padre Benedicto XVI ha hecho una referencia a Santa Teresa de Jesús en la Audiencia General del miércoles 14 del corriente:

«El amor auténtico no se puede escindir de la verdad»: es el testimonio de santa Teresa de Jesús que, en la víspera de su fiesta, Benedicto XVI ha recordado, especialmente a los jóvenes, ante miles de fieles y peregrinos presentes en la plaza de San Pedro en la audiencia general de este miércoles, víspera de la festividad de Santa Teresa de Ávila.

Y además:
«Doctora de la Iglesia» y «grande santa»: así describió el Papa –en sus saludos al término de la audiencia- a la carmelita española, proponiendo a los jóvenes su testimonio de que «el amor auténtico no puede escindirse de la verdad».

Rogando luego que la interecesión de Santa Teresa ayude a los enferemos, y que sea modelo de fidelidad para los esposos:

“Que santa Teresa de Jesús «os ayude a vosotros, queridos enfermos -prosiguió-, a comprender que la Cruz de Cristo es misterio de amor que redime el sufrimiento humano. Para vosotros, queridos nuevos esposos, que sea modelo de fidelidad a Dios, que confía a cada uno una misión especial”[4].

A continuación Mons. Oscar Sarlinga hizo alusión al «TRÍPTICO DE APARECIDA» que había llevado desde el oratorio de la Curia para tan especial ocasión de las fiestas patronales, explicó a los fieles lo que ha significado Aparecida para el relanzamiento de la Misión en nuestros países latinoamericanos, y también en nuestra diócesis con los distintos gestos de misión (ya van tres las misiones diocesanas que efectúa el grupo estable de jóvenes misioneros, que superan, en total, los 400) y asimismo la importancia de la dimensión misionera de toda la pastoral, también la sacramental, la catequética y la de la promoción humana integral, incluida en ella la Caritas y toda obra de promoción que sea verdadera y apunte al bien integral de la persona y de las comunidades. Recordó la frase de Juan Pablo II en México: ¡Los pobres no pueden esperar! Y exhortó a vivir en paz, sin ceder a las fatigas, al deseo de «bajar los brazos», recordando que «el mayor enemigo» es «el desánimo de los que quieren hacer el bien». Felicitó luego a la comunidad por la Liturgia, las obras parroquiales, los distintos grupos, asociaciones de fieles y movimientos que la hacen viviente y dinámica, y pidió que no se cansen nunca de evangelizar, con esa vocación profunda, esencial, de la Iglesia: anunciar el EVANGELIO, que es Cristo mismo. Suplicó para todos los presentes la intercesión de la Santísima Virgen en su advocación de Madre de la Iglesia.

Notas:

[1] De niños, ella y Rodrigo, su hermano, eran muy aficionados a leer vidas de santos, y se emocionaron al saber que los que ofrecen su vida por amor a Cristo reciben un gran premio en el cielo. Así que se dispusieron a partir tierras de mahometanos a declararse amigos de Jesús y así ser martirizados para conseguir un buen puesto en el cielo. Afortunadamente, por el camino se encontraron con un tío suyo que los regresó a su hogar.
[2] Ella dirá después: “El Espíritu Santo como fuerte huracán hace adelantar más en una hora la navecilla de nuestra alma hacia la santidad, que lo que nosotros habíamos conseguido en meses y años remando con nuestras solas fuerzas”. Y el Divino Espíritu empezó a concederle Visiones Celestiales.
[3] Al hacer la autopsia del cadáver de la santa encontraron en su corazón una cicatriz larga y profunda.
[4] BENEDICTO XVI, Audiencia general del miércoles, Ciudad del Vaticano, 14 de octubre de 2009.
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